Foto: mandiberg / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)
Entre la primera idea y la prenda que llega a tienda pasan de seis a nueve meses y unas cuantas decisiones irreversibles.
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Una colección no empieza dibujando. Empieza con una restricción: presupuesto, calendario de producción y capacidad del taller. Todo lo demás se acomoda a eso.
1. Investigación y concepto
Entre cuatro y ocho semanas de referencias, archivo, materiales. El resultado no es un moodboard bonito sino una regla: qué entra y qué no entra en esta colección.
2. Selección de materiales
Se decide antes de dibujar, porque el tejido manda sobre la silueta. En el Perú, además, hay que asegurar el hilado con meses de antelación: la producción de fibra noble es limitada y estacional.

3. Patronaje y prototipos
El patrón convierte una idea en instrucciones ejecutables. Cada prototipo —la muestra— se prueba, se corrige y se vuelve a hacer. Es la fase más lenta y la que más presupuesto consume.
4. Producción
Escalado de tallas, corte, confección, control de calidad. Aquí es donde las colecciones mueren: un taller mal elegido arruina un patrón perfecto.

5. Presentación y venta
El desfile o el lookbook son marketing, no el final del proceso. Lo que decide si la colección funciona es el perchero: qué se prueba, qué se compra, qué vuelve.
Una colección se juzga tres meses después del desfile, cuando se ve qué quedó sin vender.
