Foto: Alonso Cárdenas / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
Doce kilómetros de acantilado, pirámides prehispánicas en pleno barrio y parques que funcionan como plazas.
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Lima tiene un espacio público singular: un acantilado urbano continuo sobre el Pacífico, restos arqueológicos dentro del tejido residencial y una red de parques que en algunos distritos hacen las veces de plaza mayor.
El circuito de playas y el malecón
El malecón recorre el borde del acantilado desde Chorrillos hasta Magdalena. Es el espacio público más usado de la ciudad: correr, pasear, volar parapente o simplemente mirar el mar.

Las huacas urbanas
Lima conserva decenas de huacas —construcciones prehispánicas de adobe— dentro de la ciudad. Huaca Pucllana en Miraflores y Huallamarca en San Isidro son las más visitadas y muestran cómo la ciudad creció alrededor de ellas.

Los parques
El Olivar de San Isidro, un olivar del siglo XVI convertido en parque; el Kennedy en Miraflores; el parque de la Reserva con su circuito de fuentes. Cada uno concentra un tipo distinto de encuentro.
Pachacámac, a una hora
El gran santuario prehispánico al sur de la ciudad, con un museo de sitio moderno. Es la escapada arqueológica más cercana a la capital.

Ninguna otra capital sudamericana tiene pirámides de barro entre edificios de departamentos. Lima lo naturalizó.
