Foto: Jae / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)
Fibra irrepetible, tres mil años de archivo textil y una industria capaz de producir toda la cadena en un solo país.
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Hay países con tradición textil y países con industria textil. El Perú es de los muy pocos que tienen las dos cosas a la vez, y además una materia prima que casi nadie más puede producir.
El archivo
Los textiles de Paracas, Chancay, Nasca y Wari se conservaron gracias al desierto costero. El resultado es el archivo textil precolombino más completo del mundo: piezas legibles de más de dos mil años, con técnicas de tejido que todavía se estudian.

Video: «¡Ni Dior ni Valentino! Jason León, el diseñador peruano detrás de los vestidos de Carolina Braedt» — Magaly TV La Firme (YouTube).
La fibra
Alpaca en el altiplano, vicuña —la fibra animal más fina del mundo— en las punas protegidas y algodón pima de fibra extralarga en la costa norte. Tres materiales de altísima gama con origen geográfico definido.
La cadena
Fibra, hilado, tejido, teñido y confección dentro del mismo territorio. Eso permite algo que hoy vale más que nunca: trazabilidad verificable de punta a punta.

El oficio vivo
El telar de cintura, el bordado y el tintado natural siguen practicándose, no como reconstrucción sino como trabajo remunerado. Es un patrimonio en uso.
Lo que falta
Escala comercial, financiamiento para producción y presencia sostenida en los circuitos internacionales de compra.
El Perú no tiene que inventarse una identidad de moda. Tiene que organizar comercialmente la que ya posee.


