Vivir en Lima y no usarla es más común de lo que parece. Este es un plan de fin de semana pensado para quien ya conoce la ciudad y quiere volver a mirarla.

Sábado por la mañana: mercado y desayuno

Surquillo o Magdalena temprano, con lista. Fruta de temporada, ajíes frescos y pan. Desayunar ahí mismo en el puesto.

La fruta de temporada cambia por completo el mercado cada pocas semanas.
La fruta de temporada cambia por completo el mercado cada pocas semanas. — Foto: quinet / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Sábado por la tarde: museo y acantilado

El Museo Larco o el MALI, y después el malecón caminando de Miraflores a Barranco. Doce kilómetros disponibles, casi nunca usados completos.

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El acantilado limeño ofrece doce kilómetros continuos de recorrido público.
El acantilado limeño ofrece doce kilómetros continuos de recorrido público. — Foto: No machine-readable author provided. Ctrl303~commonswiki assumed (based on copyright claims). / Wikimedia Commons (Public domain)

Sábado por la noche: Barranco

Cena temprana y barra después. O peña, si el ánimo es otro.

Domingo: fuera del radar

  • Pachacámac y el museo de sitio, a una hora al sur
  • Los Pantanos de Villa, humedal urbano con aves migratorias
  • El circuito de playas al sur, fuera de temporada
  • Pueblo Libre: Museo Nacional de Arqueología y almuerzo criollo
  • Caral, a tres horas al norte, si hay ganas de carretera

Lima tiene más plan del que su reputación admite. El problema no es la oferta: es el tráfico y la costumbre.