Después de siete años sin presentarse en los Melon Music Awards, Jennie regresó al escenario no solo como una de las artistas más influyentes del K-pop, sino como una figura capaz de convertir la moda en un lenguaje cultural poderoso.
Durante la ceremonia, celebrada el 20 de diciembre, la cantante apareció envuelta en un impactante velo de 15 metros, completamente cubierto por versos de Cheonggu Yeongeon, el primer libro de letras registrado en hangeul. La pieza descendía desde lo alto del escenario hasta el suelo, creando una imagen tan poética como monumental mientras Jennie interpretaba Seoul City.

La firma LE JE, responsable del diseño, explicó que el velo no estaba pensado para ocultar, sino para representar un momento de confrontación con el origen y la identidad, inspirado en el profundo vínculo de Jennie con Corea y su sistema de escritura ancestral.
Después de siete años sin presentarse en los Melon Music Awards, Jennie regresó al escenario no solo como una de las artistas más influyentes del K-pop, sino como una figura capaz de convertir la moda en un lenguaje cultural poderoso.
Durante la ceremonia, celebrada el 20 de diciembre, la cantante apareció envuelta en un impactante velo de 15 metros, completamente cubierto por versos de Cheonggu Yeongeon, el primer libro de letras registrado en hangeul. La pieza descendía desde lo alto del escenario hasta el suelo, creando una imagen tan poética como monumental mientras Jennie interpretaba Seoul City.
La firma LE JE, responsable del diseño, explicó que el velo no estaba pensado para ocultar, sino para representar un momento de confrontación con el origen y la identidad, inspirado en el profundo vínculo de Jennie con Corea y su sistema de escritura ancestral.

El discurso visual continuó durante la interpretación de Like Jennie, donde la artista lució una chaqueta completamente cubierta de lentejuelas. Cada una —más de 2,000 piezas— estaba grabada con su nombre, Jennie, en hangeul. La prenda requirió más de 200 horas de trabajo, consolidándose como una obra artesanal y simbólica.

Según LE JE, el diseño funciona como un registro del proceso de afirmación personal: una mujer que se define a sí misma a través de su propio lenguaje, no desde la mirada ajena.
Acompañada por 50 bailarines, Jennie completó el relato estético con referencias a la indumentaria tradicional coreana. Los performers vistieron pantalones sapok blancos, reinterpretados en clave moderna, junto con elementos inspirados en el jeogori y el haengjeon, evocando figuras protectoras alrededor de la artista.
Más allá de la moda, Jennie fue una de las grandes ganadoras de la noche, llevándose tres premios, incluido el Gran Premio “Record of the Year” por Ruby, su primer álbum solista de larga duración, además de Top 10 y Millions Top 10.
Para recibir el máximo galardón, la cantante eligió un vestido de líneas depuradas con pliegues inspirados en la pagoda Seokgatap del templo Bulguksa, en Gyeongju, reforzando la narrativa de equilibrio, proporción y herencia cultural.

La presentación, publicada en el canal oficial de Melon en YouTube, superó los 6.1 millones de visualizaciones en solo dos días y acumuló más de 24,000 comentarios, con reacciones que la describen como “sublime”, “trascendental” y “digna de un escenario nacional”.
A nivel internacional, Ruby también consolidó su impacto: el álbum fue incluido en “Los 100 Mejores Álbumes de 2025” de Rolling Stone, alcanzando la posición más alta lograda por un artista de K-pop en la lista.















