Foto: vancouverfilmschool / Wikimedia Commons (CC BY 2.0)
Cine regional en lenguas originarias, documental y una industria que se sostiene entre el fondo estatal y la coproducción.
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El cine peruano vive un momento de expansión desigual: crece en cantidad de producciones y en reconocimiento en festivales, mientras la distribución en salas sigue siendo su cuello de botella.
El cine regional
Uno de los fenómenos más interesantes del continente: producciones realizadas fuera de Lima, con equipos locales, presupuestos mínimos y circuitos de exhibición propios. Ayacucho, Puno, Cusco y Áncash tienen escenas activas.

Video: «ENTREVISTAS CINESMERALES: ÓSCAR CATACORA (DIRECTOR DE WIÑAYPACHA, LA SORPRESA DEL CINE PERUANO)» — Cinesmero (YouTube).
Las lenguas originarias
Varias películas peruanas de la última década se han rodado íntegramente en quechua o aimara. Es un cambio significativo: la lengua deja de ser color local y pasa a ser el idioma de la narración.
El documental
Es probablemente el terreno más sólido: trabajo de archivo, memoria del conflicto armado interno, territorio y conflictos socioambientales.
Cómo se financia
- Estímulos económicos estatales por concurso
- Coproducción con países de la región y Europa
- Fondos de festivales internacionales
- Autofinanciamiento, sobre todo en el cine regional
Dónde verlo
El Festival de Cine de Lima en agosto, las salas de centros culturales, las plataformas de streaming —con catálogo peruano creciente— y los circuitos de cineclubes.
El problema del cine peruano ya no es producir. Es que lo que se produce llegue a una sala.
