Foto: Ioviamaivoi / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Desierto, selva, altiplano y arquitectura colonial a pocas horas de distancia. Y una industria de servicios ya formada.
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Pocos países ofrecen tanta diversidad de paisaje en distancias tan cortas. Esa es la ventaja competitiva del Perú como destino de rodaje, y el motivo por el que aparece con frecuencia en producciones internacionales.
La variedad
En un radio de pocas horas de vuelo: desierto costero con dunas, acantilados sobre el Pacífico, cordillera glaciar, altiplano, selva alta y selva baja, arquitectura colonial intacta y ruinas monumentales.

Las locaciones más solicitadas
- Dunas de Ica y Huacachina, para escenas desérticas
- Cusco y el Valle Sagrado, arquitectura inca y colonial
- Cordillera Blanca, alta montaña accesible por carretera
- Amazonía, con acceso desde Iquitos y Puerto Maldonado
- Centro histórico de Lima y Arequipa, para época

Lo que hay que resolver
Permisos en zonas arqueológicas y áreas naturales protegidas —que son estrictos y deben gestionarse con mucha antelación—, logística en altura y seguros de producción para rodajes por encima de los 3.500 metros.
La industria de servicios
Existe una red de casas productoras de servicios con experiencia en publicidad internacional, lo que resuelve equipo técnico, catering y transporte sin importar personal.
La ventaja peruana no es un paisaje. Son siete paisajes distintos a menos de dos horas de vuelo entre sí.
