Foto: Ingo Mehling / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)
Desiertos, viñedos, olas y montaña a pocas horas de la capital. Sin vuelos internos y sin perder un día entero en carretera.
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Lima tiene una ventaja poco explotada: en un radio de cinco horas por carretera caben un desierto con oasis, una reserva marina, un valle vitivinícola y la cordillera tropical más alta del mundo.
Paracas y las Ballestas
Tres horas y media al sur. Reserva nacional de desierto costero, playas rojas y una excursión matinal a las islas Ballestas, con lobos marinos, pingüinos de Humboldt y colonias de aves guaneras.

Ica y Huacachina
Media hora más al sur: bodegas de pisco y vino, y el oasis de Huacachina rodeado de dunas. El areneró al atardecer es, con diferencia, la mejor hora.
Video: «✔El Oasis de la Huacachina, Ica.» — Promoturismo - Perú. (YouTube).
Lunahuaná y el Cañete
Dos horas y media. Río para rafting, bodegas pequeñas y clima seco todo el año. La escapada más cómoda de la lista.
Canta y la sierra de Lima
Tres horas subiendo. Verde, fresco y con pueblos de altura a menos de 100 km de la capital: el contraste más rápido que ofrece el país.
Huaraz y Barranca
- Barranca y Caral, la ciudad más antigua de América, a tres horas
- Huaraz, ocho horas en bus nocturno, para trekking de altura
- Azpitia y el valle de Mala, para una comida de domingo junto al río
Regla práctica: si el viaje de ida supera las seis horas, conviértelo en tres noches o no lo hagas.
