La formación en moda en el Perú ha crecido mucho en dos décadas. Lo que sigue desalineado es el peso que se da a las competencias técnicas frente a las creativas.

Lo que se enseña bien

Historia del traje, dibujo, desarrollo de concepto y, en los mejores programas, un contacto temprano con el archivo textil peruano, que es una ventaja formativa enorme frente a cualquier escuela extranjera.

El patronaje es la competencia que más separa a un diseñador empleable de uno que no lo es.
El patronaje es la competencia que más separa a un diseñador empleable de uno que no lo es. — Foto: Minette Lontsie / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Lo que hay que buscar aparte

  • Patronaje industrial y escalado de tallas, no solo modelaje sobre maniquí
  • Ficha técnica: la hoja que el taller necesita para producir sin errores
  • Estructura de costos y márgenes
  • Manejo de proveedores y negociación de mínimos
  • Fotografía de producto y venta directa

El taller como escuela

Trabajar unos meses dentro de un taller de confección enseña más sobre la viabilidad de un diseño que un semestre completo de proyecto. Es el atajo más subestimado de la carrera.

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Conocer el comportamiento del tejido solo se aprende manipulándolo.
Conocer el comportamiento del tejido solo se aprende manipulándolo. — Foto: H.dav.are / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Dónde están los empleos

No solo en marcas propias: hay demanda de patronistas, desarrolladores de producto y coordinadores de producción en una industria exportadora que factura cientos de millones al año.

El país no necesita más diseñadores con carpeta bonita. Necesita diseñadores que sepan hacer una ficha técnica.