Foto: Miguel Angel Chong / Wikimedia Commons (CC BY 3.0)
Miraflores, Barranco, Surquillo y el Centro no se comen igual. Una ruta por los barrios que explican la cocina limeña de hoy.
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Lima no es una sola ciudad a la hora de comer. Es un archipiélago de barrios con lógicas distintas, y entender esa geografía es la diferencia entre una comida correcta y una que se recuerda. La capital reúne en pocos kilómetros la despensa del desierto, la del mar frío de la corriente de Humboldt y la de los Andes que bajan por el valle del Rímac.
Miraflores: la vitrina
Es el barrio que la ciudad enseña primero. Aquí conviven las cocinas de autor con las cebicherías de barra, las esquinas de anticuchos y las cafeterías de especialidad. Tiene la mayor densidad de mesas con mantel de la ciudad y también las colas más largas, así que conviene reservar con semanas de antelación en los sitios que importan.

Barranco: la conversación
El antiguo balneario republicano se convirtió en el barrio donde la cocina se mezcla con la galería de arte, el bar de coctelería y la librería. Se come más tarde, se sobremesa más largo y la carta de bebidas suele pesar tanto como la de platos.
Surquillo y los mercados: el origen
El mercado n.º 1 de Surquillo es la clase magistral más barata de la ciudad. Puestos de ajíes frescos y secos, tubérculos andinos, pescado del día y frutas amazónicas que no aparecen en ningún supermercado. Muchos cocineros de Lima compran aquí por la mañana lo que servirán por la noche.
- Para empezar: una cebichería de barra al mediodía, nunca de noche
- Para entender: un mercado, con lista de ajíes en la mano
- Para rematar: una picantería o un chifa de barrio, sin reserva y sin prisa
Video: «LIMA | MEJORES RESTAURANTES 2023» — Viajo y Descanso (YouTube).
El Centro: la memoria
Entre el Jirón de la Unión y el barrio chino sobreviven las casas que dan de comer desde hace décadas: chifas fundacionales, sangucherías, salones republicanos. Es la Lima que explica de dónde viene todo lo demás.
Comer en Lima por barrios es leer la ciudad en orden cronológico: primero el mercado, después el chifa, al final la cocina de autor.

