Pocos países han usado su cocina como herramienta de proyección internacional con la eficacia del Perú. El proceso fue deliberado y sostenido durante dos décadas, con participación de cocineros, gremios, Estado y sector privado.

Lo que se logró

Reconocimiento internacional sostenido, presencia constante en las listas gastronómicas globales, una industria de restaurantes que genera empleo masivo y un efecto directo sobre el turismo: una parte de los visitantes llega motivada por la comida.

El cebiche se convirtió en el símbolo gastronómico del país en el exterior.
El cebiche se convirtió en el símbolo gastronómico del país en el exterior. — Foto: No machine-readable author provided. Manuel González Olaechea assumed (based on copyright claims). / Wikimedia Commons (CC BY 3.0)

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Video: «Documental Marca Perú 2011 (Versión Oficial de la Campaña Nacional)» — Marca Perú (YouTube).

El efecto sobre el campo

El auge revalorizó productos que estaban desapareciendo del mercado: papas nativas, granos andinos, ajíes regionales, cacaos finos. Ese es, probablemente, su mayor logro estructural.

La revalorización de los cultivos nativos fue un efecto directo del auge gastronómico.
La revalorización de los cultivos nativos fue un efecto directo del auge gastronómico. — Foto: Thayne Tuason / Wikimedia Commons (CC BY 4.0)

Lo que falta

  • Que el margen llegue al productor y no se quede en la cadena intermedia
  • Condiciones laborales en cocina, un problema global del sector
  • Descentralizar el relato más allá de Lima
  • Proteger denominaciones de origen frente al uso indebido en el extranjero

El riesgo

Convertir la cocina en un producto de exportación desconectado de la gente que la sostiene. Una cocina nacional se mantiene viva en los mercados y en las casas, no solo en las listas.

La pregunta ya no es si la cocina peruana es reconocida. Es cuánto de ese reconocimiento llega al agricultor que siembra la papa.